Bora Bora, la perla del Pacífico.


La primera sensación que se impregna en nuestra retina al aterrizar en Bora Bora es su alucinante laguna. El buceo en estas aguas limpias y cálidas entre miles de peces de colores es una experiencia sublime. Considerada la más hermosa del mundo, la laguna de Bora Bora es una piscina natural en la que todos pueden disfrutar de sus preferencias náuticas y tomar el sol en las playas de arena blanca o en los motu diseminados por las aguas cristalinas de la laguna.

Las actividades propuestas para realizar en la laguna son muy variadas. Las excursiones en piragua o en catamarán con parada para un picnic en el motu, la visita a las rayas manta o para dar de comer a los tiburones, se han convertido en los grandes clásicos. También se pueden alquilar pequeñas embarcaciones o motos de agua, y barcos ya más grandes con un patrón, para salir a pescar el pez espada en alta mar.

Bora Bora, conocida como la perla del Pacífico, es una isla cargada de romanticismo, cada hotel ha sabido crear un paraíso privado para acoger a los turistas.

Aquí se cumplen los sueños del viajero en busca de islas paradisiacas. Los exclusivos bungalows son remansos de intimidad, perfectos miradores desde donde observar el atardecer reflejado en el monte Otemanu y la caída del sol en la inmensidad del horizonte oceánico.

Y en el Lagoonarium, el mayor acuario al aire libre de Tahití y sus islas, se pueden acariciar mantas gigantes y admirar la infinidad de peces que pueblan sus ecosistemas.

©Philipe Bacchet

Isla romántica por antonomasia. Aquí pueden celebrar una boda tradicional tahitiana, no reconocida legalmente, pero llena de mágica. El eco sobre las aguas del ruido envolvente y rítmico de los tambores, los gritos salvajes de un guerrero, la suave danza polinesia interpretada por las mujeres en la arena y los extraños encantamientos del tahua salmodiando las fórmulas rituales sagradas de antaño son algunos de los ingredientes de una ceremonia de boda tradicional.

Y no es menos impresionante su refinada gastronomía. En ella se mezclan platos franceses e internacionales con las especialidades tahitianas, al ritmo hechizado de cantos y danzas tradicionales. Además aquí el desayuno también puede ser especial, llega en canoa a los bungalows sobre las aguas de la laguna.

Sobrevolando la laguna de Bora Bora. ©Oliver Marsteau.

Viajar a Bora Bora también es descubrir un lugar rico en tradiciones. La cultura de Tahití y sus islas se ha transmitido de generación en generación. Todavía hoy está muy viva, y sus principales expresiones tienen lugar durante el mes de julio, cuando Bora Bora se vuelca en el festejo del “Heiva”. Se celebran numerosos actos culturales y deportivos: concursos de lanzamiento de jabalina, levantamiento de piedra, carreras llevando frutas, carreras de piraguas, concursos de cantos y danzas en los que participan los mejores danzadores de la isla.

Bora Bora es una excelente opción para empezar a descubrir Tahití. Un paraíso exótico donde el viajero descubrirá la autenticidad de la cultura polinesia.

Más información: www.tahiti-tourisme.es